¿Se puede sostener la baja del dólar en el tiempo?

Por Fausto Spotorno

 

En los últimos días vimos cómo el dólar estuvo bajando de valor a niveles semejantes a los que tenía septiembre el año pasado e incluso quebrar el piso de la banda inferior que estableció el propio Banco Central. Si bien la misma no tiene una función específica hoy en día, resulta toda una señal. Pero también es cierto lo que dice el dicho: «Aquél que se quemó con leche ve una vaca y llora» y no hace mucho los argentinos vivimos una fuertísima corrección del tipo de cambio que nos metió en una crisis de la que esperamos estar saliendo. Por ello cuando vemos bajar demasiado al dólar es natural que haya dudas sobre la sostenibilidad del tipo de cambio. Pero lo cierto es que si no hay una destrucción de la credibilidad sobre le Gobierno argentino es muy difícil que veamos una crisis cambiaria.

Hay varias razones por las cuáles está viéndose una caída del dólar. Por un lado, tenemos la estacionalidad de la liquidación de los granos de la cosecha gruesa que suele ser más fuerte en mayo y junio sobre todo en este último. Pero esto no es suficiente, porque si fuera solo por estacionalidad, el mercado podría prevenirlo perfectamente y aumentar la demanda cuando el dólar esta bajo para recomprarlo cuando suba.

También hay factores internacionales, que son muy relevantes. En los últimos meses las perspectivas sobre la tasa de interés en Estados Unidos cambiaron radicalmente. A finales del año pasado se esperaba que la Reserva Federal subiera las tasas de interés, sin embargo, hoy en día y de acuerdo al mercado de futuros, la probabilidad de que la tasa de interés baje está en el orden del 70%. Debido a esto, se ha recuperado parcialmente el flujo de capitales destinado a las economías emergentes. Naturalmente, ello ha provocado cierta debilidad del dólar a nivel global que cayó 2% contra las monedas de economías desarrolladas (índice DXY) y aún más cunado se trata de monedas emergentes.

En este escenario también ayudó la política monetaria de tasas altas y la amenaza del Banco Central a invertir en el mercado cambiario. Esto último permitió reducir la volatilidad del tipo de cambio durante el mes de mayo lo que permitió generar alguna calma y a reducir la alta rotación que mostraba el mercado de divisas en marzo y abril. Las altas tasas de interés también están ayudando. Un plazo fijo a 30 días rindió casi un 10% en dólares en el último mes, lo cual resulta una ganancia más que atractiva.

Pero lo más importante es que en principio el desequilibrio externo que experimentaba Argentina y que causó la crisis de balanza de pagos del 2018 hoy está bastante superado. Por un lado, calculamos que este año la balanza comercial terminará siendo superavitaria en más de u$s 8000 millones. Por otra parte, comienza a observarse que algunos precios internos que estaban fuertemente desbalanceados respecto al resto de la región, como los salarios, ya no lo están. Nuestras estimaciones muestran que el tipo de cambio estaba levemente atrasado respecto del tipo de cambio que equilibra la cuenta corriente de la balanza de pagos (paridad teórica de equilibrio) pero también creemos que este atraso es relativamente manejable. Para ponerlo en cifras, podemos decir que hoy el tipo de cambio debería subir entre un 20% y un 25% para cerrar completamente la brecha externa.

Ello no significa que el tipo de cambio deba subir en esa magnitud, el dólar de equilibrio definido por el mercado incluye, no sólo información sobre la situación externa o la balanza de pagos, sino toda la información disponible, incluyendo expectativas. No obstante, esto sí puede dar una idea de la magnitud del ajuste si el mercado altera significativamente su postura sobre argentina. Para poner estas cifras en contexto, la diferencia entre el tipo de cambio y la Paridad Teórica de Equilibrio en el 2017-2018 fluctuaba entre el 75 y el 85%.

Por ello desde las cuentas externas no hay una razón para esperar una gran devaluación ni un salto del tipo de cambio aunque si pueda haber pequeños ajustes, dependiendo de cambios en el contexto internacional y modificaciones en el el ritmo de liquidación de cosecha.

El mayor riesgo entonces para el dólar no es tanto el atraso cambiario que pueda haber o factores vinculados al mercado externo, sino el riesgo que genera el contexto electoral y las dudas que se podrían generar en él programa monetario, la inflación o las Leliq. O sea, a diferencia del 2018 hoy las dudas sobre la sostenibilidad del déficit externo o el atraso cambiario no son de gran magnitud y ello implica que no debería verse un gran shock en el dólar por ese lado. El riesgo viene atado exclusivamente a la credibilidad del Estado argentino para sostener un programa económico en el futuro, sea por un cambio de Gobierno o porque el mercado desconfíe del éxito del programa monetario, lo cual hasta ahora no sucedió.

Fuente: «El Cronista»

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Escrito por en Jul 5 2019. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada
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